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Día a día, millones de personas en todo el mundo pasan tiempo considerable de sus vidas dentro del coche. Algunas ciudades, ya sea por sus distancias, población o por sus rutas de tráfico, convierten la experiencia de manejar en una verdadera pesadilla.

Nuestra querida Ciudad de México es la cuarta urbe a nivel mundial más afectada por los congestionamientos viales, y es sólo superada por Moscú, Estambul y Bogotá. Las zonas donde se presentan los mayores problemas de congestión de autos en la CDMX son las delegaciones Cuauhtémoc, Benito Juárez y Miguel Hidalgo, zonas de alta densidad de oficinas.

Pero, ¿te has puesto a pensar que podrías hacer con tanto tiempo perdido tras el volante?

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El tráfico, además de matar el 28% de la productividad de los empleados, hacer a las personas más vulnerables al estrés, obesidad, angustia y detonar enfermedades preexistentes, nos quita algo muy valioso: tiempo. El tiempo de traslado en la CDMX aumentó 10% en los últimos años; la velocidad promedio es de 6 kilómetros por hora y 85% de las vialidades están saturadas en horas pico.

Atrapados en el tráfico pasamos en promedio 2 horas diarias, 10 horas a las semana (sin tomar en cuenta fin de semanas), 40 horas al mes, 21 días al año. Si imaginamos que tendremos una vida productiva de 40 años, eso significa que perderíamos 2.4 años en el maldito tráfico detrás de un volante.

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Existen quienes pasan no 2, sino 3 o 4 horas en el auto o medio de transporte, y pensar en todo el tiempo que “perdemos” o desperdiciamos de nuestra vida resulta abrumador. Teniendo esas dos horas libres podríamos ir al gimnasio, ver una película o tal vez ver el partido de nuestro equipo favorito. Y peor aún, es pensar en lo que pudimos haber hecho en esos dos años y medio que pasamos detrás de un volante: cursar la maestría o tal vez hasta una licenciatura, aprender un idioma a la perfección, viajar o simplemente estar con los seres queridos. Pero evidentemente no podremos hacer ninguna de estas cosas, ya que estos años fueron robados por el tránsito de nuestra hermosa ciudad.

Lamentablemente, el tránsito se ha convertido en rutina para los que vivimos en grandes ciudades, convivimos con él a diario y desafortunadamente no nos queda de otra más que aceptarlo para poder movilizarnos y seguir con nuestras vidas.

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