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Comunicación y sinceridad son los pilares más importantes en una ración según los cánones modernos de la sociedad, sin embargo, aunque se crea que estas dos cosas son lo más importante para mantener a una pareja a flote, puede ser que no sea la mejor idea compartir absolutamente todo lo que piensas o todo lo que te pasa con tu pareja.

Cuando tienes una relación tienes dos tipos de verdad: la tuya y la de la otra persona, por lo que cuando estos dos mundos chocan, vienen las peleas, las inseguridades y en general, la infelicidad está más que garantizada.

Cuando compartes absolutamente todo, a la larga pierdes la posibilidad de tener intimidad, es decir, tu propio espacio mental. Además cuando la otra persona sabe exactamente todo lo que pasa en tu cabeza, se pierde cierto grado de misterio que ayuda a nutrir la atracción y curiosidad. También hay que tomar en cuenta que cuando cuentas absolutamente todo, careces de empatía y no tomas en cuenta la susceptibilidad de la otra persona.

Por otro lado cuando una persona tiene la necesidad de saberlo todo, regularmente viene de la mano con una necesidad de control, pero confiar es importante para proteger la libertad de ambas partes. Debe existir confianza de que la otra persona compartirá las cosas importantes, pero no todo, así mantienes un grado de incertidumbre bastante sano para la relación.

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¿De qué rayos no tenemos que hablar?

  1. Jamas hablen de su pasado, emocional o sexual, no tiene sentido y solo va a promover la exigencia en la otra persona y desencadenar celos innecesarios. Trata de comenzar desde cero.
  2. No hables de aventuras, es muy común tratar de confesar una infidelidad, pero antes de llegar con la pareja, ponte a pensar en por qué pasó… si solo se trata de una ocasión sin importancia, conviene dejarlo pasar, pero si descubres que lo estás haciendo por un problema mayor, definitivamente hay que hablarlo.
  3. Experiencias sexuales con otras personas, nada mas desencadenará la desconfianza de la otra persona.
  4. Tu opinión sobre aquellos defectos que no se pueden corregir está de sobra, y de nada sirve pensar que tienes algo que no le gusta a tu pareja y no se puede cambiar.
  5. Es obvio que todos nos sentimos tristes en algún momento, pero hablar de todos esos momentos con la pareja la convierte en un basurero de emociones, misión que resulta muy abrumadora y termina poniéndote en una situación inestable.

En resumen, fortifica la confianza, lo cual se logra dejando pequeñas incertidumbres, lo suficientemente sanas para evitar problemas en el futuro.