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Algunos niños están absolutamente obsesionados con los dinosaurios. Quieren dinosaurios en todo su cuarto y conocen los nombres de hasta los dinosaurios más oscuros, y en latín. Este increíble conocimiento que los niños tienen de ciertos temas se denomina “intereses intensos” en el mundo de la psicología, pero ¿por qué los hace más inteligentes?

¿Qué pasó?

¿Que pasó?

Un tercio de los niños desarrollan uno de estos intereses intensos a lo largo de su vida, ya sea dinosaurios, astronomía u otra cosa. Esa obsesión tiende a manifestarse entre los 2 y 6 años de edad, eventualmente desapareciendo. Pero en algunos casos, ese interés no se extingue durante la infancia y sigue al niño durante gran parte de sus vidas.

Un estudio realizado en las universidades de Indiana y Wisconsin descubrió que los niños que desarrollan un interés intenso les va mejor más adelante en la vida. Joyce M. Alexander, de la Universidad de Indiana, y su equipo encontraron que este tipo de interés, especialmente aquellos que exigen un dominio conceptual, “mejora la perseverancia, mejora la atención y mejora las habilidades del pensamiento complejo como el procesamiento de información”

Alexander distinguió este “interés conceptual” de los intereses situacionales. Si un dinosaurio deja escapar un fuerte rugido, un niño estará interesado en eso solo en ese momento. Si los dinosaurios son el punto de interés, eso es conceptual.

También se demostró que mejora las habilidades lingüísticas y que es un buen indicador de alta comprensión. Los psicólogos explican que las formas en que los niños estudian los dinosaurios les ayudan a idear estrategias para enfrentar nuevas situaciones y problemas a lo largo de sus vidas.


Lo que hay que recordar

Lo que hay que recordar

Las universidades de Virginia y Yale también encontraron que los intereses intensos en la infancia no parecen ser el resultado del interés de los padres. Encontraron que las obsesiones con los dinosaurios o la astronomía se desarrollan durante el primer año de vida, sin que los padres los hayan alentado.

Desafortunadamente, esta investigación también encontró que las obsesiones usualmente duran entre seis meses y tres años. Solo el 20% de los niños seguían apasionados por el mismo problema con el que estaban obsesionados cuando eran niños después de ingresar a la escuela.

Los investigadores sugieren que una vez que un niño comienza a estudiar, pierde el tiempo libre para dedicarse a su interés, lo que significa que se desvanece rápidamente y se reemplaza con el conocimiento general aprendido en la escuela. También se encontró que los niños discutían menos sus intereses si a sus nuevos amigos no les interesaba.


Lo importante es…

Lo importante es

Para cualquier padre que quiera mantener vivo el interés, recomienda enseñarles a los niños información sobre su interés. Los niños que aprendieron activamente la información se desempeñaron mejor que aquellos que realizaron “aventuras de fantasía” con sus dinosaurios.

Alexander también descubrió que aunque los niños y las niñas se enfocaban y expresaban sus intereses de una manera similar, los niños tendían a desarrollar intereses más intensos que las niñas. Esto puede deberse al hecho de que el tema de sus intereses y las actividades que utilizaron para explorar ese interés eran muy diferentes.

Las niñas tendían a explorar los intereses a través de “aventuras de fantasía”, así como hacia las artes creativas y la alfabetización. Mientras que los niños buscarían reunir información sobre su interés.


Algo más para acabar

Algo más para acabar

Esto podría ser porque los niños tienden a sentirse cómodos con las reglas establecidas y los hechos finitos. Y, desafortunadamente, los padres y la mercadotecnia también pueden ser culpables por su idea de lo que es apropiado para los niños y las niñas, y en los que deben estar interesados.