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Por años la desigualdad entre mujeres y hombres no había cambiado para nada y con eso, el machismo predominó y aunque las infidelidades no eran bien vistas, era más normal que una mujer perdonara esas acciones. Pero vinieron los cambios, la revolución sexual y la lucha por la equidad de genero, tanto en salarios, como en oportunidades laborales.

Llevando al género femenino a un lugar de poder mucho mayor que en décadas pasadas, terminando con la llamada “brecha de infidelidad de género” y según la psicoterapeuta Esther Perel, las mujeres están engañando cada vez más.

“La conversación actual sobre los romances tiende a ser divisoria, moralista y corta de vista.” Dice Perel en su libro, publicado en Octubre. Ella menciona en este libro que vivimos en una nube de culpa y secretismo, tanto cuadro engaña una mujer,  como cuando es engañada.

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Foto: Huffpost

Pero después de años y años de vivir en la monogamia, ¿cual es la verdadera definición de ser infiel?

El mundo entero se fía de que todos conocemos y vivimos bajo la misma definición de ser infiel, lo que normalmente pudiera existir dentro del universo de tener relaciones sexuales con alguien más mientras estás en pareja, agarrarse a besos con alguien, tener conversaciones eróticas secretas.

Para algunas personas la infidelidad no se queda ahí, puede que la intimidad emocional ya sea completamente considerado como un acto de traición. Pero incluso con esas cifras, resulta que en comparación con 1990, las mujeres están engañando un 40% más, mientras que las cifras en hombres se han mantenido.

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Foto: Liveabout

Se solía pensar que las razones del engaño en hombres era por sexo y las mujeres por razones emocionales, pero Perel afirma que esto no es cierto, los motivos para engañar varían según la persona y es indiferente al género.

Aún así, la sociedad está fundamentada en valores de monogamia, de familia, entonces es prácticamente imposible que hoy en día pueda ser bien visto el hecho de ser una persona que engaña o en la otra mano, ser la persona engañada. Tanto por ser oportunista, como por volverse una víctima y mantener la infidelidad un secreto para evitar ser juzgadas por decidir quedarse con él.

Pero las estadísticas no mienten, y más gráficas revelan que el 80% de la población han sido engañadas o han engañado alguna vez en su vida.