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El camino del amor es muy sinuoso y muchas veces nos lleva a territorios inexplorados: gente nefasta, las ex de tus amigos, o simplemente errores leves que van mermando tu capacidad de querer. Encontramos a una persona, cuya pareja se dedica a la prostitución, lo cual de entrada cambia las reglas del juego “normal” de una relación.

ZDU – La pregunta obligada ¿Cómo se conocieron?

Entrevistado – Fíjate que contrario a lo que la gente puede llegar a pensar, no fui su cliente, yo jamás había requerido los servicios sexuales de cualquier persona, ni siquiera de chavito cuando estaba “de moda” entre mis amigos.

Fuimos a un bar a la Roma, la neta es que jamás me hubiera imaginado que sería el lugar de diversión de una chic que se dedica a esto. Me gustó, me la empecé a ligar, nos fuimos juntos esa noche, pero siempre me dijo que lo suyo eran las relaciones públicas, fue hasta después que me enteré.

Z – ¿Entonces en qué momento te enteraste?

E – Salimos unas 3 veces, y se me hizo muy raro que nunca nos viéramos en las noches, ella decía que era por las fiestas que su  trabajo tenia, pero supongo que en ese momento se dió cuenta que yo le gustaba también, porque decidió soltarme la neta, y la verdad es que una noticia así cae como balde de agua fría.

Z – ¿Por qué decidiste seguir?

E – Pues… para ese momento yo ya andaba enculado, obvio no fue así de “no te preocupes”, claro que pasó un tiempo en el que lo tuve que asimilar y decidir si quería a la persona o simplemente me iba a la V%·%”4.

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Z – ¿Qué pasó cuando regresaste?

E – Creo que de hecho la parte más dura de todo, wey. Me puso las cartas sobre la mesa, empezando por decirme que la neta yo jamás en la vida le iba a poder dar la vida que a ella le gustaba, desde una maldita bolsa de 30 mil pesos cuya marca ni siquiera puedo pronunciar,  hasta la renta de su depa en la Del Valle.

Prácticamente todo se basa en el varo, y la neta es que simplemente yo no podía darle la vida que ella me estaba pidiendo, o ni siquiera eso, la vida que ella, sin la ayuda de nadie, se daba.

Z – ¿Cómo lidiaste con todas estas cosas en tu mente y por cuánto tiempo?

E – Duramos un año juntos, lo cagado del asunto es que me dejó porque creyó que yo le estaba poniendo el cuerno, y no es lo mismo la fidelidad a la lealtad. A huevo es difícil, pensar cada noche que no está contigo se la están dando mil cabrones, siempre será difícil por más abierta que tengas la mente. Pero al final…  ¿Qué haces si la quieres de verdad?