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Ha pasado exactamente un año desde el temblor del 19S y viéndolo en retrospectiva definitivamente todos se llevaron una gran sorpresa al ver la capacidad de unirnos para ayudar al de a lado.

Pero no todo es miel sobre hojuelas, hoy nos preguntamos… ¿Qué fue lo bueno y lo malo del temblor del 19 de Septiembre de 2017?

¿Qué pasó?

¿Que pasó?

Para empezar, a todos nos agarró desprevenidos ya que la alarma no sonó sino hasta después que ya había comenzado el temblor. Para esto existe una explicación, los sensores del sistema de alerta temprana están colocados en las costas del país, así que cuando el temblor arrancó en Puebla, no hubo manera de avisar.

Podías ver cómo la gente salió corriendo, por que de verdad, el miedo decía “Si no corres ahora, te llamabas.”


Lo que hay que recordar

Lo que hay que recordar

La desesperación se podía oler, pero afortunadamente pasó un fenómeno que nadie se esperaba… la gente se organizó.

Miles de personas en la ciudad y en los estados afectados se pusieron a ayudar, sin ponerse de acuerdo, sin un plan. Se crearon canales de comunicación efectivos, como levantar un puño para pedir silencio y así poder escuchar si alguien estaba dentro de un edificio colapsado.


Lo importante es…

Lo importante es

Todos echaron la mano, sin que nadie se los pidiera, sin esperar nada a cambio.

Pero obviamente, igual que en 1985, la respuesta del gobierno fue lenta, poco efectiva y francamente mediocre, todavía al día de hoy existen cientos de edificios en la ciudad que no han sido reparados o en su defecto, demolidos.


Algo más para acabar

Algo más para acabar

Si tuviéramos que hacer una evaluación de lo sucedido hace un año, se podría decir que la ayuda de los civiles superó por mucho la respuesta del gobierno a la tragedia.

Definitivamente existe un camino largo por recorrer para generar una sociedad más preparada para lidiar con los temblores. Pero las cosas buenas por mucho superaron la tragedia.